Las croquetas eran una de mis asignaturas pendientes. Recuerdo una vez que habían sobrado unos lomos de robalo al horno y decidí hacer unas croquetas. Como siempre hago, improvisé una receta y cuando al día siguiente se lo comenté a un amigo muy cocinillas me dijo: «¿de lubina? pero eso no te va a saber a casi nada! Yo le dije que siiii, que le había metido una cantidad generosa de puerro picadito. Pero tan pronto las probé. pensé «cuanta razón» después de la trabajera que tiene, no sabía a nada. Aprendí, y tanto que aprendí. Desde que me dieron un par de trucos para hacer croquetas, no paro. Ahora, cada vez que tengo un restillo, hago algunas croquetas y os diré que desde entonces, cruzo los dedos, no me han fallado ni la textura ni el sabor.

Estas croquetas de pez tambor que vamos a preparar hoy son especialmente sabrosas. El pez tambor es, como ya os comentamos, unos de los desconocidos con más sabor. Os hablamos de él hace unos días (os dejo el link) . Es fantástico ir sacando poco a poco lo que pescamos la temporada pasada. Esta vez sacamos una pieza hermosa, que fileteé y aproveché la cabeza para hacer estas croquetas. Podréis usar cualquier pescado. La receta original era con unos lomitos de merluza, pero ya os digo que cualquiera os puede servir, siempre que sigáis los truquillos que ahora os cuento. Vamos allá.

Ingredientes:

  • Para el sofrito: 1 filete de pez tambor (o un par de lomos de merzuza o similar), 50 gambitas peladas, 1 cebolla, 1 puerro, 1 una cucharadita de tomate frito (y si es casero, mejor que mejor), unas hojas de perejil picadito, aceite de oliva virgen extra y sal.
  • Para la bechamel: 2 cucharadas de harina, 1 vaso de leche, sal, pimienta y nuez moscada.
  • Para empanarlas: 1 huevo y pan rallado.

Cómo lo preparamos:

  1. Pochamos la cebolla y el puerro muy, muy picaditos, en un generoso chorreón de aceite, a  fuego medio-bajo con una pizca de sal.
  2. Mientras tanto, picamos las gambitas y el pescado (*) que vayamos a utilizar. Lo añadimos y rehogamos unos 2-3 minutos para que se haga bien.
  3. Aquí viene el truco. La cucharadita de tomate frito casero. Además de un poco de color, le aporta un toque de sabor muy interesante. Con este truco, evitaréis que os pase como a mi, con mis primeras croquetas de lubina :-(.
  4. Incorporamos el perejil y mezclamos todo bien.
  5. Para la bechamel, añadimos 2 cucharadas de harina y rehogamos bien durante un par de minutos. Así conseguiremos que la harina no sepa a crudo.  Incorporamos la leche muy despacio e iremos removiendo sin parar. Poco a poco, veremos cómo se va espesando la masa. Cuando alcance el punto en que al remover se desplaza toda la masa, entonces retiramos del fuego.
  6. Lo colocamos en una bandeja y dejamos que se cuaje al menos una noche en la nevera. Ya sólo queda darles forma con ayuda de dos cucharitas o a mano, Según os resulte más cómodo.
  7. Las pasamos por huevo,  pan rallado y las tenemos listas para freír. Recordad que el aceite debe estar muy caliente para que no se abran en la sartén.

Nota: (*) Si vais a aprovechar la cabeza, debéis hervirla antes. Si utilizáis un filete o un lomito de pescado, podéis picarlo muy muy pequeñito, para que se haga rápido cuando lo añadáis al sofrito. Aunque si lo preferís, podéis hacerlo a la plancha antes de trocearlo

Truco de congelación: Si vais a congelar una parte, hay un truco muy fácil para que no se chafen. Debéis colocar las croquetas sobre una bandeja (como en la foto que os he puesto del proceso) y las metéis, tal cual, en el congelador. Pasada una hora aproximadamente, ya se habrán endurecido y estarán perfectas e intactas. Es entonces cuando ya podréis meterlas en bolsas de congelación, sin miedo a que se estrujen en el congelador.

El Proceso:

 
Croquetas de pescado (pez tambor y gambas) Proceso

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