Cuando llega esta época del año se pone en marcha la cuenta atrás para nuestros tomates con sabor. De momento, en lugar de El Huerto de Tía Lou , podríamos decir que son de la casa de Tía Lou (y de Manolo clarostá) porque tenemos el salón inundado de semilleros y tomatitos en potencia. Los semilleros los tenemos en casa los primeros días para darles el calor necesario para que germinen las semillas. Así empiezan los más mimados del huerto, despertando al calor de la chimenea en estos días de frío polar. Para que después se quejen del cariñito que les damos.

Mas allá del punto romántico que este proceso entraña, que lo tiene, es un fino trabajo de planificación, orden, selección,  donde debemos cuadrar en el espacio que tenemos las casi 200 semillas de tomates, de procedencia distinta, que hemos ido consiguiendo. Una locura, la verdad. O una divina locura como publiqué en instagram los días que las sembramos.

No están todos los que son ni están todos los que nos gustaría, pero hay que seleccionar, descubrir y hasta dar alguna segunda oportunidad a variedades que conseguimos o nos dieron con algo de historia ( más personal que otra cosa).

Hay muchas veces que tenemos la misma variedad de tomate pero que vienen de mundos distintos y también algo de bastaredeo, lo que complica todo mucho. Pero al final, hay algo que , salvo excepciones, tienen todos nuestros tomates y casi diría que cualquier tomate cultivado de manera sana y ecológica, y que esté “bien criao”.

Permitirme que para animar el ambiente, os deje un vídeo que una de las cajitas de tomates con sabor más especiales que preparé el año pasado, aunque os aseguro que recuerdo a todos ( o casi) los amigos tomateros de la pasada cosecha.

Al poner el enlace he vuelto a ver el vídeo y os confieso que me da un poco de corte ( o reparito que decimos por aquí) pero  se me ha hecho la boca agua recordando a nuestros peques. ¡Ay qué ganas!

Muchos se extrañan cuando se enteran de que los sembramos ahora en enero, y es que este cultivo tardará casi seis meses en dar los primeros frutos. Si todo va bien, a medidos, finales de junio empezaremos a catarlos. Como para no cogerles cariño!

Bueno, lo importante es que ya queda menos para el sabor.

 

 

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