¿En otoño? Pues si. Este curry de gambas es de otoño por las verduras que le acompañan. Y es precisamente eso, la mezcla de verduras con sabor a fin de temporada lo que lo hacen tan especial. Los pimientos y las berenjenas están llegando a su fin así que debemos aprovechar.

Por fin empiezan a apetecer platos más contundentes y este curry de gambas con tanto sabor que hemos preparado bien de picante , como nos gusta en casa, hace que suban unos grados de nuestro cuerpo.

Seguimos intentando disfrutar de los momentos de sol, a pesar del frío,  para comer fuera entre chaparrón y chaparrón, como si fuéramos un caracol 😉

Por cierto, ¿cómo preferís el curry en plato o en un bol? En casa cada uno lo toma como le parece mejor!

Ingredientes:

  • 1/2 Kilo de gambas
  • 1 Pimiento rojo de asar
  • 3 Berenjenas asiáticas
  • 2 Cebollas
  • Unos troncos de brócoli ( que tenía en la nevera y quería aprovechar)
  • 1 Cucharada de tomate frito casero
  • Unos dos cms de jengibre
  • 3 Chiles Frescos ( opcional)
  • 200 ml. Leche de Coco ligera
  • Curry al gusto ( yo le puse dos cucharaditas)
  • Aceite de Oliva virgen extra
  • Albahaca
  • Sal

Cómo lo preparamos:

  1. Pelamos las gambas y reservamos.
  2. Cortamos los pimientos , las cebollas , los chiles y las berenjenas. Según como sean éstas últimas las podéis poner con la piel. Así lo hacemos nosotros.
  3. Salteamos las verduras  en una sartén junto al jengibre rallado con un buen chorreón de AOV€ y una pizca de sal. Las vamos moviendo a fuego fuerte unos 5 minutos.
  4. Tan pronto veamos que se empiezan a dorarse mínimamente, Añadimos el tomate frito ,el curry,  lo mezclamos todo bien e incorporamos la leche de coco.
  5. Dejaremos que se cocine todo junto durante al menos 15-20 minutos a fuego lento destapado. De esta forma se  mezclarán todos los sabores y se espesará el curry.
  6. Una vez esté en su punto, añadimos la albahaca picada , las gambas con el fuego apagado, removemos un poco y tapamos. Con el calor residual se harán en un minuto.

Esta vez lo acompañamos de un buen puñado de rúcula y la verdad es que combinaba genial. Lo ideal es con un poco de arroz jazmín, pero cualquier pasta va fenomenal.

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