Años llevo intentando cultivar los tirabeques, bien lo sabe Dios… y los conejos , y hasta los malditos roedores que se lo comen antes de que puedan crecer. Ahora recuerdo casi con cariño la llorera que cogí el día que vi cómo los conejos habían terminado con mis perlitas de salud, plantadas con tanta ilusión. Esta era la historia que os contaba ( Sembrando perlitas de salud) .

Pero estos días de primavera temprana, trae consigo toda la alegría que a veces le falta a los días de invierno. Despierta todo como de repente y ya no hay vuelta atrás. Se arranca el ciclo vital para todos, cultivos, animales y hasta humanos.  Estoy tremendamente feliz porque voy de sorpresa en sorpresa. Mira que paso a diario revisando el estado de los diferentes cultivos en los paseos de descanso , como si fuera el recreo huertero, para estirar la espalda un rato. Sabía que estaban al caer porque ya muchos habían florecido e incluso había empezado a ver microvainitas como esta que os muestro.

Pero ayer, en mi vuelta de reconocimiento olisqueando la primavera y escuchando los zumbidos de las abejas polinizando, me encontré con esto.

Mis primeros Tirabeques, por fin!!Quizás grité de alegría, no lo recuerdo, pero la felicidad de huertera orgullosa era tremenda. Como la que encuentra oro, empecé a revisar si encontraba alguna pepita más y poco a poco llenaba mi improvisado cofre del tesoro. ¿Queréis verlo? aquí lo tenéis 😉 

Mis primeros Tirabeques, por fin!!Otro día os hablo con detalle del tirabeque o bisalto, una variedad de guisante de la que cosechamos su vaina inmadura antes de que el fruto se haya empezado a formar.

En cuanto pueda subo la receta de cómo lo preparamos al llegar a porque claro está que fue llegar y saborear 🙂

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