Pan de cúrcuma con masa madre , ¿suena bien verdad? Pues más rico está.


Hacer pan casero es algo que me relaja mucho. Bueno, realmente me pasa con la cocina en general, pero las masas tienen algo que engancha y una vez comienzas ya no puedes parar.
Este verano no he estado haciendo pan. Abrieron un buen obrador cerca de casa con unos panes maravillosos de harinas eco y masa madre, que me han permitido descansar un poco de pero he seguido disfrutando de un buen pan. Comer panes de calidad para mí es muy importante.

Pan de curcuma con masa madre by tia lou (2)


Así que con la llegada del otoño, he retomado las viejas costumbres de hacer el pan en casa. Eso si, ajustando horarios de horno para que no nos salga por un ojo de la cara. Pero de la factura de la luz no vamos a hablar, que cada uno tiene ya lo suyo en casa.
La masa madre la tuve que refrescar tras unos meses inactiva. Eso me dio tiempo para ir pensando bien el pan que quería hacer.
Una vez tenemos la masa madre lista, burbujeante y con ganas de arrancar, comenzamos con nuestro pan.

Ingredientes:

  • 150 gr. de Masa Madre (en mi caso, de espelta integral)
  • 375 gr. de harina de fuerza ( no tenía otra, pero media fuerza tambien va bien)
  • 80 gr. de harina de trigo integral
  • 335 gr. de agua
  • 8 gr. de cúrcuma
  • 10 gr. sal

Cómo lo preparamos:

  1. Mezclamos todos los ingredientes en un bol. Se trata de unirlos como si no tuviéramos ganas de amasar. Veréis que se forma un engrudo feote que parece que no irá a ninguna parte. La paciencia es una de las cosas que aprendes cuando haces pan 😉
  2. Tapamos y dejamos un par de horas o tres mal contadas, no hace falta ser muy exactos. Además sabéis que la temperatura a la hora de hacer pan os ayudará a que vaya todo el proceso más rápido o más despacio.
  3. Pasadas esas 2/3 horas, hacemos unos pliegues a la masa, para ir creando tensión. En este momento ya podéis ver cómo algo ha empezado a cambiar en la masa, convirtiéndola en algo mucho más agradable y con cara de que todo va a ir bien. La confianza también ayuda a ser un buen panarra, jeje.
  4. Pincelamos con AOVE un tuper grande y tapamos la masa otras 2 horas.
  5. Y pasado ese tiempo repetimos otra vez. En total haremos 3 pliegues.
  6. Ahora formamos la masa. Yo utilizo el amasado francés. Y la pasamos a una cesta de fermentación enharinada para dejarla fermentar bien durante toda la noche. Y listo, olvídate.
  7. A la mañana siguiente, enciende el horno a tope y mete una bandeja de acero o cristal para crear vapor.
  8. Una vez esté a caliente el horno, saca de la nevera el pan, haz un corte con una cuchilla o un buen cuclillo de unos 2-3 mm longitudinalmente para facilitar que greñe bien. Es una bonita forma de decirle al pan por donde tiene que crecer.
  9. Ahora sí, con el horno ya caliente, mete la masa y añade agua a la bandeja para crear vapor. Hazlo rápido, pero ten cuidado de no quemarte por favor.
  10. Deberá estar a calor máximo con vapor unos 18 minutos. Luego, saca la bandeja del agua, pon calor arriba y abajo y baja la temperatura a 200/ 220 grados. Deberá estar otros 20/25 minutos dependiendo de cada horno.
  11. Sabrás que está listo si tocas el anverso del pan y suena como a hueco. Toc toc.

Palabra que ni amasadora ni nada. Este pan es maravilloso y al alcance de todos. Y además de sabor es una pasada.

Contarme si os animáis con este Pan de cúrcuma para estrenar un otoño panarra.

¡Hasta pronto!

*Para esta receta me inspiraron amigos panarras. Gracias Tere y Lauren de Las María Cocinillas y mi miga panarra Eva de @believe_eat_or_not

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