Sembrar, comer, amar…

Así se resume la esencia de la vida de campo. Simple, ¿verdad? Sembrar, comer, amar…  Casi me atrevería a decir que en eso se resume la vida, en amar lo que se hace y en mimar lo que se come.

Todos tenemos algún recuerdo asociado a nuestra felicidad de infancia cuando las cosas sabían a verdad y no había tanta prisa para vivir la vida, todo se hacía y se sentía  de otra manera, eran tiempos de más calma.

Cuando cambié de vida hace unos años y decidí frenar un poco el rimo, empecé a retomar el contacto con la tierra y la tierra nos cuenta muchas cosas. La tierra es sabia y nos enseña. Nos habla de tiempos, de frutos y de espera.

Por eso es tan importante tener en cuenta de dónde venimos y lo que comemos. Cuando lo entendemos lo empezamos a amar y es entonces cuando sucede algo muy importante,  empezamos a  comer de forma diferente.  Yo tengo la suerte de ser agricultora así que ¿qué queréis que os diga… ? ¡Hay que cultivar!. Simple: Sembrar, comer, amar...

No es necesario tener un huerto, ni un terreno grande ni mucha terraza siquiera. Nos sirve una buena ventana o un balcón. Siempre digo que quien tiene una ventana tiene en huerto en potencia. Y si no me creéis podéis hacer la prueba. Es un ejercicio sencillo y os aseguro que también es una lección de vida para todos. A los pequeños de la casa seguro que les chiflará sembrar una alguna planta que pueda cuidar. De esta forma entenderá que según como la cuide, así se alimentará.

Aunque este año parece que casi no ha venido el frío (aunque hoy empieza a apretar) , los días comienzan a ser más largos ya. Es ahora con más luz y más calor cuando los cultivos son más agradecidos por eso os animo a que empecéis a sembrar.

Simple: Sembrar, comer, amar...

Hay que perderle el miedo y seguro que os va a terminar enganchando. Miradme a mi.¿Quién me iba a decir a mi que que iba a terminar cultinado mis propios alimentos ? y lo más importante ¿quién me iba a decir cuanto se puede llegar a amar?.

Una lechuga. Os propongo que plantéis una lechuga nada más. En una maceta en casa. La sembráis en un sitio soleado Recordad que las plantas se alimentan de luz y de agua ,  además de los nutrientes dela tierra. Es tremendamente sencillo y os garantizo felicidad. Seguro que cuando venga alguien a casa os encantará presumir de lechugas. «Lechugas presumidas» así las llamamos en El Huerto de Tía Lou.

Simple: Sembrar, comer, amar...

Así que todo el mundo manos a la obra que de aquí a nada estaremos cosechando nuestra próxima ensalada 😉

Artículo publicado en Love my Salad

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