Pues hoy tengo un dilema. Dos protagonistas espectaculares en el plato. No sé bien si deben ser «Huevos de campo con habitas tiernas » o «Habitas tiernas  y huevos de campo”. Como ya le dimos su sitio a los huevos de campo, hoy le hacemos otro guiño a las habas.

Es una plato básico y sencillo. No por eso menos importante (creo que eso lo decía Arguiñano ). Si la tierra te da habas y huevos al tiempo, tras meses de espera, es porque hay que comerlos juntos, ¿no os parece? Pues allá vamos.

Ingredientes:

Cómo lo preparamos:

  1. Pelamos las habitas ( si tenéis el Robito Vaina mejor)  y las enjuagamos bien. Las coceremos casi al vapor en una cacerola o sartén con un poquito de agua, que cubra el fondo, no más. Lo pondremos a hervir y entonces echaremos las habitas. Tapamos y lo dejaremos unos 3-6 minutos a fuego fuerte , siempre dependerá del tamaño. Reservamos.
  2. Mientras, cortamos el puerro o si no tenéis con cebolla también está riquísimo
  3. En una sartén, con un chorreón de aceite pochamos a fuego lento el puerro hasta que comience a dorarse.
  4. En ese momento añadimos las habas y dejamos que se haga todo unos minutos más con el fuego un pelín más alto esta vez. Debéis molerlo con frecuencia para que no se queme.
  5. Cuando veáis que ya tiene colorcito ( en unos 3-4 minutos) las habas están listas para comer.
  6. Nos queda freír los huevos, de campo si es posible. Lo haremos en abundante aceite bien caliente. Aunque os diré que lo de los huevos es algo muy personal. Para gustos colores. En cualquier caso , siendo de campo y con las habitas está espectacular.

Que os aproveche amigos. 🙂

Habitas tiernas y huevos de campo.

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